La letra con sangre entra

agosto 23, 2010

CRÍTICA – Red Dead Redemption (Rockstar San Diego, 2010)

Rockstar Games retoma la idea de plasmar su particular visión del sueño de vida americano esta vez en el Salvaje Oeste tardío, donde el Gobierno Federal de los Estados Unidos quiere centrar sus esfuerzos en convertir las inmensas llanuras en prósperas ciudades, los árboles de fuego en imponentes edificios, los viejos caballos en nuevos automóviles y las armas de fuego en ley pura y dura. Para ello contrata a John Marston, un bandido con un pasado hostil cuya bondad nace del apego que siente por su familia, moneda de cambio que el Gobierno se asegurará de utilizar para garantizar el éxito de la misión: cazar a Bill Williamson, un delincuente que simboliza la anarquía y la alegalidad de una época en su ocaso histórico.

El universo de Red Dead Redemption es uno en continua lucha por la supervivencia. Sus personajes están plagados de temores, más hacia el cambio y la llegada de lo nuevo que hacia la propia muerte, ya sea en forma de horca, revólver o cuchillo. Rockstar presenta sin tapujos un lenguaje muy crítico (como viene siendo habitual en sus trabajos) con la colonización del oeste que, como todos sabemos, trajo la felicidad y la dicha a esas pobres criaturas salvajes llamadas “indios”que tuvieron que aprender a base de plomo el significado de conceptos tan modernistas como “impuestos” o “tasas”, todo ello en pos del avance y el progreso. Rockstar caza un buen número de símbolos que todos hemos visto decenas de veces en westerns y los traduce en términos jugables para hacer la vida más cómoda al jugador: la expansión del ferrocarril llega a Red Dead Redemption y significa que éste recorrerá día y noche las interminables vías a través del desierto, dando opción a poder montarte sobre la marcha cabalgando en paralelo a él, aguardar civilizadamente su llegada en una de las estaciones que hay repartidas por el mapa o incluso utilizarlo a modo de escondite en mitad de una tiroteo o cuando huyas de la justicia. El conjunto de armas de fuego disponible es otro muestrario perfecto del arsenal de la época: mucha presencia del Winchester (modelo 1894), pero también del Springfield, fusil de cerrojo de un solo tiro inventado en 1903, los míticos revólveres, la escopeta de dos cañones e incluso algún que otro derroche tecnológico como la mítica ametralladora Gatling.

La gente de Rockstar ha sido lo bastante inteligente como para saber colar un discurso cínico repleto de reproches en un escenario de sangre, tiros, agresiones a prostitutas (de nuevo, qué máquinas) y delitos de toda clase, con la esperanza de que, con suerte, la crítica más obcecada centre sus iras y censuras en estos recursos, inocentes en el fondo, qué duda cabe, y no en ese otro mensaje, mucho más devastador, pero a la vez mucho más sutil e imperceptible. Críticas a la religión. Críticas al sistema capitalista. Críticas al Gobierno de los Estados Unidos y sus prácticas de espionaje y extorsión (ahí es nada). Críticas al propio ser humano como animal degradado, entregado a los instintos y el apetito sexual. Como siempre, entre tanto, nosotros lo disfrutamos pegando tiros, haciendo el cafre, molestando al sheriff (robarle el caballo en esa época se traducía en pasar por la horca instantáneamente) o haciendo trampas en el póquer.

Debido a su condición de sandbox, no serán pocas las horas que pasemos realizando otras actividades al margen de la historia principal, la cual progresa exactamente al ritmo que nosotros dictemos, acudiendo a puntos de encuentro señalados en el mapa a nuestro antojo y cuando nos apetezca (o nos cansemos de domar caballos y llevar el ganado). En los núcleos urbanos más importantes, dispondremos de tiendas con suministros, como bandoleras para llevar más munición, complementos como pañuelos, tiendas de campaña para dormir al raso o incluso ejemplares equinos que nos sirvan de acompañante. De igual modo, acudiremos al médico para adquirir medicinas, pastillas para aumentar la resistencia de nuestro caballo o comida para incrementar la salud de John, y al armero para hacernos con nuevas armas o cuando estemos faltos de munición (aunque saqueando cadáveres se consigue suficiente). Las tiendas no cierran de noche y llama la atención cómo, de nuevo, los elementos característicos del western son trasladados con ingenio y sentido del humor al videojuego. La barra del Dead Eye (una especie de bullet-time que ralentiza la acción en combate y nos permite apuntar a distintas partes del cuerpo, o incluso a varios enemigos para que, acto seguido, Marston vacíe su cargador a la velocidad del rayo, imprimiendo más dosis de realismo cinematográfico al juego) se recarga masticando nada menos que tabaco y la clásica petaca con las cuatro X rellena de licor nos la completará al máximo (resulta llamativo, de nuevo, ver cómo el éxtasis de la acción se alcanza a través del placer que brindan objetos socialmente vistos como dañinos y perjudiciales, el tabaco y el alcohol). No faltarán las timbas de póquer (modalidad Texas Holdem, cómo no), blackjack o dado mentiroso a las que podremos unirnos en cualquier momento asumiendo una apuesta inicial que variará según el sitio y el nivel de los contrincantes. Mención especial merece la puesta en escena del póquer, que lejos de representar un tapete y unas cartas sobre la mesa, está ejecutada con planos de los personajes realizando los gestos típicos de toda partida: fichas arrojadas literalmente al centro, golpecitos en las cartas para pasar, muecas de enfado, comentarios sarcásticos, etc. Todo adornado para lograr que el jugador pueda pasarse horas desplumando a sus vecinos o perdiéndolo todo. Llegado el momento, se puede recurrir a las trampas, con el consecuente riesgo de ser cazado y desafiado a un duelo a muerte en la calle.

A la hora de caracterizar personajes, Rockstar vuelve a demostrar que es única en su trabajo. No sólo el doblaje acompaña hasta el punto de que sin los actores que ponen las voces del sheriff Johnson, el estafador West Dickens, el borracho Irish o la temperamental Bonnie no sería lo mismo, sino que es ese sentido del humor ácido, cariñosamente rústico, de los personajes, el que resalta la personalidad de John Marston, un hombre práctico cuyo único lenguaje son las armas, y el que condiciona sus reacciones, que rozan la desesperación, al percatarse de la chusma con la que ha ido a juntarse. Buena gente, pero chusma. Y es llegado a este punto donde encontramos notables diferencias con otros títulos de éxito como Mass Effect 2 o Dragon Age: Origins. En ambos, el viaje del héroe está plagado de obstáculos que sólo serán superados con la ayuda de un numeroso grupo de secundarios especializados en distintas ramas del combate. Pero, mientras que en los trabajos de BioWare somos conscientes de que, en adelante, los personajes que conozcamos se unirán a nosotros tarde o temprano, en RDR desconocemos el rol que desempeñará cada uno de ellos en nuestra travesía. Cada personaje es enigmático y está desarrollado de tal manera que parece tener sus razones para ayudarnos, más allá de que está obligado a unirse a nosotros para salvar el mundo. Así, poco a poco y de manera sutil, iremos formando un nutrido grupo de pistoleros y buscavidas que, para cuando queramos darnos cuenta, serán como de la familia.

Pero, sin duda, lo que más llama la atención es el empeño puesto en crear un detalladísimo universo en constante movimiento que respira, se alimenta, caza y es cazado. Como dijimos, la ley de la supervivencia es la máxima de este sistema homeostático de serpientes de cascabel, chacales, buitres, alimañas y demás depredadores. Cabalgar a lomos de tu caballo, atravesando la árida estepa de Cholla Springs o Río Bravo, es una invitación a cruzarse con carretas, diligencias, fugitivos, campesinos en apuros y también sucios embaucadores que harán lo imposible por arrebatarte la montura. Cuesta creerlo, pero uno no se cansa de atravesar el vasto mapa de punta a punta simplemente observando el sol en poniente, los inmensos valles de cactus o los solemnes cañones, con sus tonos ocre y sil, que custodian Diez Coronas. La relación de John Marston con su caballo es importante, ya que cuanto más tiempo pasemos con él más fiel se volverá. Asimismo, si al principio lo espoleamos demasiado se embravecerá y nos tirará al suelo. Con todo, y a modo de reproche, se echa en falta un mayor desarrollo de la montura en forma de niveles, personalización o caracterización. En el fondo, casi cualquier caballo es bueno. Si pierdes uno, da igual, robas otro. No hay premios por mantener una relación duradera con tu corcel, ya sea cuidándole, dándole de comer, entrenándole, ejercitándole o simplemente protegiéndole de los ladrones. No hubiese estado mal poder comprar monturas o incluso tatuajes para personalizar al animal. O implementar un sistema de niveles para aumentar el grado de velocidad, resistencia, fuerza, etc.

(Los pasajes de Red Dead Redemption son realmente evocadores, un escalón por encima del mero guiño a la figura de Ennio Morricone, incluyendo este tema del cantautor José González que comienza a sonar en puro gameplay: una vuelta de tuerca más a la narración musical en los videojuegos).

Un modo multijugador poco depurado puede empañar la experiencia casi mística de este Red Dead Redemption. Prácticamente relegado al Modo Libre, donde tu personaje puede ir adquiriendo experiencia a base de asesinar a otros jugadores y PNJs, superar guaridas de pistoleros, conquistar desafíos, además de ganar nuevas armas y monturas a cada cual más exótica, el resto de modos no terminan de funcionar por sus largas transiciones y mecánicas poco innovadoras. A la espera de saber más sobre los futuros DLC que prometen ampliar el universo multijugador (especialmente de ese póquer online que puede ser antológico), las numerosas misiones secundarias y los no pocos atuendos desbloqueables podrían ser la forma más eficaz de alargar la vida de este sandbox líder en ventas. [8]

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4 comentarios hacia “La letra con sangre entra”

  1. Rascolnikov Dijo:

    No deja de ser gracioso (sin ironía, eh?) que un videojuego lleve el subtítulo genérico de “spaghetti western”, lote de producción industrial del que salieron tantas buena historias de manos de “los grandes” como Sergio Leone o el gran Eastwood. ¡Habrá que estar atentos a la resurrección de un género que yo creía muerto en la pantalla del ordenador!


  2. Me muero de ganas por jugar desde que lo vi. El problema es que ahora no me puedo gastar 65 pavos, pero en cuanto baje un poco…

    Esta crítica que hago la hago desde el punto de vista de alguien que no ha jugado y seguramente se lleve una sorpresa después, pero los vídeos promocionales que vi del modo multijugador me recordó demasiado a World of Warcraft, pero en el oeste. Aunque lo dicho, seguramente me equivoque.

    Te dejo un vídeo que seguramente hayas visto ya, dirigido por John Hillcoat, el director de The Road y La Proposición (otro western):

    te veo esta noche!! :P

  3. Carlos R. Dijo:

    Rascolnikov: Si te soy sincero, no tenía ni idea de la connotación que llevaba el término spaghetti western, pero algo parecido ocurre con el subgénero de los sandbox, que al año salen un buen número de ellos al mercado y sólo unos pocos desarrolladores brillan con luz propia (entre los que se encuentran, cómo no, los maestros de Rockstar con GTA y este Red Dead).

    Yo también creía muerto al western en consolas y PC, pero creo que nunca ha dejado de ser una constante referencia en los videojuegos, sólo que cada vez con menos presencia en los medios. Ahí están “Gun”, un título que ya intentaba trasladar la mecánica de GTA al Oeste, o la serie “Desperados”, cuya última aparición fue en 2007 precisamente para PC ;-) Y, para que te hagas una idea, es un “Commandos” (nuestra ilustre saga patria xD) pero con vaqueros e indios.

    Antonio: Cada vez menos gente se deja llevar por los precios oficiales en España, conociendo el negocio de la importación de nuestra vecina UK. En zavvi.com me lo compré por 37 libras, gastos de envío gratis (o incluidos en el precio), y en diez días lo tuve en mi casa. El juego está en perfecto castellano y subtitulado (las voces en inglés).

    Lo que dices del multi es cierto. El Modo Libre es parecido al WoW, con la desventaja de que pueden matarte en cualquier momento (en el WoW, si no me equivoco, tienen que desafiarte a un duelo, ¿no?), y para los niveles inferiores es un infierno xD

    El vídeo no lo había visto! Está genial!! Son secuencias del juego, pero montadas a modo de peli jeje.

  4. Geo-Kun Dijo:

    Para mi es uno de los juegos del año, por no decir EL JUEGO.
    Es cierto que me considero seguidor de los juegos de libertad extrema típicos de esta compañía, pero si lo unimos al mundo western… creo que no podía evitar comprarlo.
    ¿GUN? no señores, eso es “shit” comparado con esto. Un juego que me ha hecho pensar varias veces “termina” y poder seguir y seguir y seguir, es de los pocos. Tiene los momentos justos y necesarios y varios de ellos dignos de cualquier jugador de consolas.
    Una joya de esta generación y a mi parecer, un MUST HAVE como lo pueden ser hasta ahora el MGS4 o los dos titulos de Mass Effect.

    Genial blog, lo seguiré.
    Fdo: un sayain


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