Quién lo iba a decir, pero el tiempo ha acabado poniendo a cada uno en su lugar. El pasado E3 ha traído vientos de cambio y ha colocado a cada una de las tres consolas de sobremesa en posiciones estratégicas alejadas. El evento de este año será recordado por la puesta en escena de Move (invento de Sony inspirado en el Wiimote que llegará a Europa el 15 de septiembre a un precio de 99’99 €) y Kinect (anteriormente Natal, sensor de movimiento que reconoce el cuerpo entero y que Microsoft pondrá en el mercado en noviembre en EEUU y un poco más tarde en Europa, al precio de 150 $), además de la presentación en vivo, como si de un feto con semanas de vida que yace en el vientre materno se tratase, de la sucesora de la Nintendo DS: la 3DS. Falta saber si es niño o niña, es decir, el precio y la fecha de lanzamiento. Pero para los que nos interesan los juegos en sí, más que las calculcadas estrategias publicitarias, marketing viral, cortapisas al rival y presentaciones a años vista, el E3 ha sido un páramo estéril.
Ikael firmaba hace unas semanas en AnaitGames un artículo titulado “El mundo post E3 2010” donde analizaba lo positivo y negativo de cada compañía, arrojando una serie de predicciones nada desdeñables. Decía de Microsoft que no había sabido nutrirse de un amplio grupo de first parties (los estudios que trabajan en exclusiva para una compañía y ésta tiene todos los derechos sobre sus creaciones, el caso más notable es el de Nintendo y su envidiable elenco de iconos ochenteros), lo cual le había pasado factura en junio, al quedarse sin software que mostrar al público. Es decir, Microsoft depende demasiado de lo que hagan las third parties las cuales, cómo no, pueden fallar o ver retrasados sus productos, como ha ocurrido con Kinect, para el que apenas ha habido títulos reseñables. La situación actual, al margen del éxito o fracaso de los nuevos dispositivos de movimiento de unos y otros, deja a Sony en clara ventaja frente a su competidor directo: Microsoft.
PlayStation 3, para qué negarlo, al ser la tercera en salir al mercado, tuvo que cargar durante años con la sensación de catálogo incompleto. Muchos creían que Sony había jugado mal sus cartas, al hacer uso de un exceso de confianza y pretender que todos fuesen a comprar su producto por una mera cuestión de servilismo, debido al rotundo éxito de su anterior plataforma, la PlayStation 2. Un precio de salida abusivo, un catálogo no del todo satisfactorio y Microsoft haciéndose a golpe de talonario con franquicias que años atrás habían trabajado en exclusiva para Sony, fueron algunos de los factores para que la consola se mantuviese en standby, al acecho, observando a la competencia, con unas ventas discretas, perdiendo dinero a espuertas (hasta junio de 2010 Sony no comenzó a obtener beneficios por cada consola vendida), confiando en lo que dictaba el plan de negocios: PlayStation 3 es un producto que rendirá a largo plazo.
Y aquí estamos, a largo plazo. La situación ha dado un vuelco y Sony ha esprintado aunque la meta no esté cerca. Si hubiese que destacar un título del E3 ése sería el enigmático Journey, obra del prolífico artista conceptual Jenova Chen (creador de Cloud, FlOw y Flower), del que hay unas excelentes primeras impresiones aquí, pero que adelanto será un juego online tremendamente inmersivo que estudiará las capacidades de la comunicación no verbal con otros jugadores del mundo, siempre en mitad de un vasto desierto. En materia de juego en línea queda por saber más sobre Final Fantasy XIV, un MMORPG ambientado en el universo de Square-Enix que Microsoft rechazó por no ajustarse a la obtusa y hermética estructura de Xbox Live. Y DC Universe Online, un título que ya fue portada de la EDGE española en junio de 2008 y del que hace poco pudimos ver un nuevo tráiler. Antes de que acabe el año tendremos también Little Big Planet 2, secuela del exitoso plataformas del estudio británico Media Molecule (ahora second party de Sony) y el eternamente retrasado Gran Turismo 5, pilar fundamental sobre el que se erigía el lanzamiento de la consola hace ya casi cuatro años. En cuanto a nuevas IPs, las desarrolladoras Insomniac (serie Resistance) y Guerrilla (serie Killzone) ya han manifestado su intención de dar a conocer un nuevo título en los próximos meses, posiblemente antes de la Penny Arcade Expo. A todo esto, Sony sigue nublando los deseos de Microsoft de adentrarse en el difícil mercado nipón, fiel al producto patrio por encima del invasor extranjero, por mucho acuerdo que Mistwalker firmase para Xbox 360 (que dio lugar, recordemos, a Blue Dragon y Lost Odyssey, dos exclusivas orientadas a subir puestos en la lista de ventas japonesa). Mientras tanto, PS3 sigue recibiendo franquicias como Yakuza, de SEGA, que pronto anunciará su quinta entrega, o nuevos títulos de la serie Tales Of, también para PSP.
Y si hablamos de la situación presente, nos encontramos con que Heavy Rain, la oportunidad de Quantic Dream de redimirse tras la tibia recepción de su anterior apuesta: Fahrenheit, ha sorprendido a todos con unas ventas inesperadamente altas y unas críticas optimistas, God of War 3 cumple las expectativas y además viene con una edición coleccionista con la trilogía al completo, y Demon’s Soul desembarca sin demasiado ruido mediático en nuestras tierras con un modo online bajo el brazo que, sin quererlo, ha revolucionado el concepto de multijugador con unas sencillas pautas de interactividad que ríete tú del Duelo por equipos de Modern Warfare 2. Y para el final, el postre: The Last Guardian, la futura tercera epopeya del Team ICO de Fumito Ueda que, atención, podría salir junto al rumoreado pack en HD (con Ico y Shadow of the Colossus).
En comparación, los usuarios de Xbox 360 nos contentamos con el lanzamiento del hypeado Alan Wake (que sigo a la espera de ponerme con él) y el triunvirato Halo: Reach – Gears of War 3 – Mass Effect 3. Del primero se dice que está terminado, del segundo se tienen un par de tráilers y del tercero dudo que esté finalizado el guión. Para finales de año se espera también Fable III, pero personalmente dudo que vaya a decantar la balanza a favor de la consola de Microsoft. Nintendo, que parece que baila sola, en realidad va marcando el ritmo que sigue la industria. Abrió la caja de Pandora con su línea de juegos orientados a toda la familia y el sensor de movimientos, y ha dejado a todos boquiabiertos con la tecnología 3D real -sin empleo de gafas- de su inminente 3DS. Porque, en efecto, las 3D llaman a la puerta y Nintendo ha salido a recibirlas con los brazos abiertos; Sony a estas alturas ya debe estar a punto de presentar la actualización que habilita las 3D en su consola; Microsoft no se ha pronunciado al respecto. Por otra parte, el Blu-Ray aumenta sus ventas poco a poco. Si hace unos años se dudaba de su capacidad para derribar al DVD, hoy se le ve como un claro aspirante al título.
En definitiva, aunque a simple vista el E3 no haya dado mucho de sí, si se rasca un poco la superficie se entrevé la antesala de un periodo de reorganización y reflexión, una etapa que hay que aprovechar para replantearse la estrategia a seguir por cada uno, especialmente Microsoft. Es hora de mirarse al espejo y preguntarse qué se quiere ofrecer al público, que será el que tenga la última palabra en el mano a mano, sin más razón que la puramente económica, que se ha montado en torno a Move – Kinect, dos caras, al fin y al cabo, de una misma moneda.


