Sin guinda en el pastel de U2
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The Claw (La Garra) no pudo dejarnos más impresionados; U2 sí pudo. El coloso cuadrúpedo de hierro, luces y pantallas de LED instalado en el Camp Nou desde hacía semanas nos trasladó por unos instantes a aquel PopMart presentado el 25 de abril de 1997 en el desierto de Las Vegas, Nevada, ante 36.000 espectadores. Si no fuese por el cariño que le tengo a esa gira (fue mi primer concierto de U2, en el Vicente Calderón), diría que el 360º Tour lo supera con creces. En cualquier caso, lo han vuelto a hacer: U2, en cuanto a tecnología punta a la hora de presentar shows, es sencillamente insuperable. Lo demostraron hace 12 años con la pantalla de televisión más grande del mundo, un limón gigante giratorio de 12 metros y un arco dorado de 30 metros, y hoy con una estructura de 50 metros de alto (dos veces mayor que el escenario más grande hasta la fecha, de los Rolling Stones) y una pantalla desplegable de LED de 360º visible desde cualquier punto del recinto.
El espectáculo fue insuperable, simplemente perfecto: la discoteca más grande del mundo albergada durante 2 horas y 20 minutos en Barcelona, rodeada por 80.000 espectadores de toda Europa.
¿Cómo puede ser que, con semejante despliegue audiovisual, no llegase a satisfacerme el concierto tanto como los del pasado Vertigo Tour, a pesar de que el escenario entonces era muchísimo más discreto que ahora? Quizá el setlist no fuese el más acertado.
Con Elevation Tour y Vertigo Tour U2 quiso poner punto y final a la década de desfase y derroche que fueron los 90, y concentrarse en ofrecer conciertos más escuetos, primero en pabellones cubiertos y luego de nuevo en estadios. Para ello, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. se adentraron en una etapa musical mucho más simplista (en el buen sentido), ahondando en sonidos pop y rock casi desnudos, más personales, directos y con menos accesorios que en los discos Achtung Baby, Zooropa y Pop. Esto se tradujo en: una revisión de los clásicos más prehistóricos de la banda (tocando canciones incluso de Boy) y un olvido paulatino de los éxitos de los 90, que empezó con Elevation Tour (aunque aquí todavía tocaban regularmente Until the End of the World, Mysterious Ways, Gone o Staring at the Sun) y que culminó con Vertigo Tour, dando la impresión de que U2 “se avergonzaba” de dos discos en particular: Zooropa y Pop. Habían tomado una decisión: relegar estos dos álbumes y apostar por una fórmula musical y un estilo que llevan perfeccionando desde 2000. “Más moña”, dicen algunos; “menos cañero”, aseguran otros. En cualquier caso, la decisión es de la banda, que puede hacer con sus canciones lo que quiera, pero no se comprende esta actitud, sobre todo cuando en esta etapa (la que va desde finales de los 80 hasta el nuevo milenio) hay tantos y tan buenos temazos, desconocidos por la inmensa mayoría.
Y es esta mayoría a la que se quiere acercar hoy U2, dejando de lado a una minoría, la que escoge Achtung Baby en vez de The Joshua Tree, pero que a la vez alaba las cualidades del incomprendido Rattle And Hum, piensa que Pop es un gran disco y que Lemon es uno de los mejores temas del grupo. Ultraviolet (Light My Way) fue un regalo para esta minoría, una forma de decir “seguimos acordándonos de vosotros, que también nos apoyáis”. Pero no fue suficiente. Hubo sorpresas, sin duda. The Unforgettable Fire, Electrical Storm, Walk On… Pero se esperaba un setlist hecho con más cabeza que corazón.
Para empezar, eché en falta una intro para ir caldeando el ambiente. No tiene sentido que con un Camp Nou lleno hasta la bandera, el comienzo sea con la pantalla de televisión apagada, unos focos simples apuntando a Larry que aparece en el escenario y se sienta en la batería para empezar a tocar Breathe. Me dejó completamente frío. No me quejo de la elección de Breathe como primer tema, que me pareció una gran idea, sino del preámbulo que pudo haber acompañado al inicio del show. Sigo amando el comienzo Pop Muzik + Mofo, qué se le va a hacer… U2 hizo una apuesta arriesgada: empezar con 4 temas de No Line On the Horizon, señal de que están muy seguros y contentos con su último trabajo. Magnificent pudo ofrecer muchísimo más espectáculo, sonó a medio gas y con poco sentimiento. Quizá deberían haberla reservado para más adelante. Luego empezaron a soltar un clásico tras otro: Beautiful Day (indiscutible ya), I Still Haven’t Found What I’m Looking For, que sonó de miedo, me devolvió el gusto por esta canción tan explotada en la radio, Desire y Party Girl (las acústicas llegaron pronto, me hicieron temer que estábamos a mitad de concierto, lo cual era imposible). A continuación vinieron algunas sorpresas: las antes citadas The Unforgettable Fire (el grafismo fue increíble, aprovechó al máximo la tecnología punta de la pantalla de LED desplegable, ofreciendo un espectáculo de luz y color), Electrical Storm (buena canción, pero muy en la línea de los últimos discos) y City of Blinding Lights, que no sonó mal, pero que es completamente prescindible si después tocas Where the Streets Have No Name, y una de las mejores canciones del último álbum: Unknown Caller. Me llevé una grata sorpresa al escucharla, y en mi opinión fue una de las que mejor sonaron. Luego llegó Vertigo, un mal necesario.
Poco quedaba para que el concierto se desinflase como un globo. Suena un ritmo discotequero, aparecen los rostros de los cuatro de U2 en la pantalla, en plan videoclip de Numb, y las luces parpadeantes nos hacen soñar por un momento con una reminiscencia a los sonidos noventeros. No fue Discothèque, ni Lemon, fue un remix grandioso de I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight. Entonces me volví a dar cuenta de lo grandes que son estos cuatro monstruos irlandeses. Cogieron un tema discreto del disco y lo convirtieron en una canción techno-pop de 6 minutos que hizo saltar a los 80.000 presentes: sólo ellos lo podrían haber logrado. Larry nos sorprendió a todos de nuevo dando muestras de su versatilidad como baterista al frente de un djembe, para luego volver a ponerse a la batería y continuar como si nada. Los cuatro se dispersaron por todo el escenario, el público enloqueció y el estadio se vino abajo. Para rematar la jugada, enlazaron el final con Sunday Bloody Sunday. Habíamos llegado al momento álgido de la noche, y ya sólo podíamos ir cuesta abajo.
Llegaron la inevitable Pride (In the Name Of Love) acompañada de unos versos de MLK que Bono cantó como quiso, Walk On dedicada a Aung San Suu Kyi (momento emotivo de la noche), Where the Streets Have No Name (ni de lejos tan espectacular como en otras giras) y One sin guitarra acústica de Bono. Finalmente, tras una pausa, surgió un rayo de esperanza con Ultraviolet, el único tema de Achtung Baby que sonó en toda la noche (exceptuando One, que es obligada). La interpretación fue sublime, nos transportó al Zoo TV durante unos instantes, y la sorpresa al oír los primeros versos (Sometimes I feel like I don’t know / Sometimes I feel like checkin’ out) fue equiparable al impresionante Zoo Station con el que nos sorprendieron a todos en 2005… con una salvedad: entonces la remataron con The Fly, y aquí la dejaron huérfana, no se sabe bien por qué. El espejismo duró poco, y acto seguido el concierto llegó a su fin con With Or Without You (si no la tocas en España, te incineran), Crazy Tonight de nuevo y Moment Of Surrender. Daba la impresión de que nos querían mandar a la cama más pronto que tarde.
En conclusión:
- La parte que corresponde a espectáculo: insuperable, de diez. Tendrán que pasar muchos años para que otro grupo se acerque siquiera al escenario montado con el 360º Tour. En la parte musical, se notan los ensayos de la banda durante las últimas semanas. Bono cantó genial, se ha estado cuidando la voz. The Edge y Adam en su línea, profesionales, enérgicos, entregados: como siempre. Larry brilló con luz propia, dejó a todos impresionados. Para mí, el mejor de los cuatro. En la parte técnica tampoco hubo incidencias, todo sonó uniformemente y sin saturar, la batería sonó de escándalo.
- Setlist mejorable. No pido friquismos, sé que no van a tocar lo que yo quiera. Pero no concibo un concierto de U2 sin New Year’s Day, Until the End of the World o Bullet the Blue Sky. El que fuese al concierto sin conocer en profundidad a U2 se llevaría una impresión en parte errónea del grupo. Pueden dar muchísimo más “ruido”, sólo hay que investigar un poco y descubrir auténticas joyas. Deberían intentar conciliar a todo tipo de público, sin dejar de lado a uno que demanda más temas de los 90 (es muy fuerte que de toda una década, salvando One, sólo tocaran una canción…). Por otro lado, es normal que estas cosas ocurran al ser los dos primeros conciertos de la gira. Supongo que verán las reacciones de la gente y cambiarán cosas. También cuenta el tipo de público que hay en España (no olvidemos que PopMart pasó sin demasiado éxito por nuestro país). Y el final, por favor, que lo solucionen ya. Hay que rematar la faena como sea, no puedes tocar 6 ó 7 temas seguidos más o menos lentos, duermes a la gente. Tienen donde elegir: Mysterious Ways, The Fly, Magnificent, o que muevan el remix al final y todos contentos.
- Prefiero In A Little While antes que Party Girl (el primero tocado el 30 de junio y el segundo el día 2), aunque prefiero Desire antes que Angel of Harlem.
- Demasiada propaganda, a veces me daba la impresión de estar en una conferencia de UNICEF.
- Poned los subtítulos en español, no en catalán.




[...] que estoy con Kalimero, que cree que fue El. Mayor. Espectáculo. Del. Mundo. A otros, como Son et Lumiere, no les gustó tanto. Etiquetas: Gelvenian [...]
Te noto desencantado. Evidentemente respeto tu decepción, pero no la comparto (yo lo pasé muy bien), aunque ello no es óbice para que me haya encantado tu crítica, especialmente el recorrido por las anteriores giras de la banda. Gracias por el repaso ;)
Me conozco, tiendo a comparar demasiado unas cosas con otras (hablando de obras de arte… música, películas, libros), en lugar de analizar cada una por separado. Independientemente de anteriores conciertos o setlists imaginarios que sólo existen en mi cabeza y en mi corazón udosiano, el concierto fue maravilloso. Me fastidió la vista (estuvimos detrás del escenario), no me sumergí tanto en el espectáculo como en otras ocasiones… Nada es perfecto, sé que no ha sido el mejor concierto de la banda, lo cual no es raro por ser el segundo de la gira, pero un concierto de U2 SIEMPRE es especial, porque son el mejor grupo de rock de la historia. ;)