Archivo de Junio 2009|Página de archivo por mes
Diez canciones para una fiesta
La música es un aspecto fundamental de cualquier fiesta que se precie y ha de ser cuidado con especial atención. Dependiendo del estilo, de la organización y de los asistentes pondremos una u otra. Puede ser que tengamos entre manos una fiesta en plan años 70, rollo indie, techno, discotequera o -Dios no lo quiera- pachanguera, para lo cual la mejor elección será el Disco Estrella o el Ibiza Mix (¿los siguen publicando?). Para cualquiera de los otros supuestos, puede que os venga bien alguna de mis selecciones personales que, en mi humilde opinión, definirán una fiesta con clase y estilo. He escogido diez solamente, sin orden preferencial (no me ha funcionado el truquito del Goear, así que pongo los links directos para que podáis escuchar las canciones):
Franz Ferdinand – No You Girls
Arctic Monkeys – I Bet You Look Good on the Dancefloor
Gorillaz – Feel Good Inc.
Fatboy Slim – Praise You
Jamiroquai – Canned Heat (el que no se mueva con esto es que no tiene sangre en las venas)
Daft Punk – Harder, Better, Faster, Stronger / One More Time
Panic! At The Disco – Time to Dance
Phoenix – Too Young
Fatboy Slim – Gangster Tripping
Mirwais – Disco Science
Post dedicado a: Esteban ;)
Lo que nos ha tocado
Cuando uno se encuentra en el grupo de los “jóvenes” y lee reportajes como éste, no sabe muy bien en qué bando posicionarse. Leo datos como que “el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado” y, de ser cierto, me parece muy triste. Por muy mal que esté la situación laboral y nuestro futuro, es difícil imaginarse cómo alguien no puede estar interesado absolutamente por nada. Precisamente, cuando uno es joven, es cuando hay que ser más lanzado, decidido y positivo ante la vida, tanto para la diversión como para el trabajo. ¿Hay, por tanto, apatía? ¿Se respira la desidia entre nosotros, los más jóvenes? Sinceramente, por la gente que he conocido y lo que me encuentro por las calles, algo de razón hay en esta estadística. Que antes hubiese más “facilidades” para salir de casa a los 18 no es excusa para que hoy la edad media de emancipación esté en torno a los 28 – 30. Evidentemente, no se puede uno enfrascar en tamaña hipoteca con 25 años para los siguientes 30, pero hay otras formas de vida, como el alquiler (aunque tampoco sea la panacea). Y no sólo en temas de vivienda sino, en general, en la actitud que más o menos me encuentro día a día. Hemos tenido la gran fortuna de vivir en una época y una sociedad cómodas, con cierto nivel adquisitivo y derecho a una educación -mejor o peor- pero, aún así, y aunque me duela muchísimo decirlo, veo una constante falta de interés entre los de mi generación. Inquietudes cero. Sólo preocupa tener saldo para el móvil, pillarse una papa el viernes y el sábado y subir las fotos al Tuenti. Y, por favor, que no se deduzca una generalización exacerbada por mi parte, que no la hay.
Por otro lado, leo datos como el siguiente: “Sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios”, según el informe Eurydice, de la Unión Europea. Y, entonces me asalta la duda, si es que alguna vez tuve clara mi opinión al respecto: ¿se ha generado indirectamente esta apatía? O no tan indirectamente, vete tú a saber. Y leo un comentario esclarecedor: “Tengo 28 años, soy licenciada en Historia del Arte. Estudié inglés, catalán e italiano. También hice 3 años de arte dramático y 2 de canto. Cuando me contrataron en el museo Thyssen, me pusieron a trabajar en el guardarropa y luego en la tienda. (…) El sueldo rondaba los 650euros/mes. Quise buscar algo mejor remunerado y desde hace 2 años trabajo como recepcionista para grandes empresas. (…) Ahora trabajo para el Bbva, sigo siendo externa, mi contrato es por obra y servicio (me pueden echar cuando quieran), pero aunque estoy contratada como rececepcionista, trabajo de auxiliar administrativo. Desempeño las mismas funciones que otras personas del banco, pero cobro menos y estoy en situación precaria. Del trabajo de actriz mejor no hablo, porque en este país aspirar a vivir de una profesión artística es una utopía. Quizá debería haberle puesto punto y final a mi formación al terminar el instituto”. Impresionante, ¿verdad? ¿Por qué no está asegurado un trabajo, aunque sea un empleo temporal, al salir de la carrera que hemos pagado y por la que hemos trabajado, en algún puesto acorde, siquiera levemente, con nuestra licenciatura? Exceso de demanda, dicen. Libre mercado.
Uno de los aspectos del plan Bolonia es que las empresas privadas pasarán a financiar carreras universitarias. Unos hablan de manipulación de los temarios, otros de privatización de la Universidad, pero hace no mucho me topé con un nuevo punto de vista: el hecho de que una empresa forme directamente a alumnos para su futura plantilla no es más que una fórmula para generar puestos a medida. Pongamos que el BBVA quiere un perfil determinado de alumno/trabajador, que haya estudiado cierto temario, con unas aptitudes e intereses concretos de acuerdo a la carrera de Económicas. ¿No le interesará luego al BBVA contratar a gran parte de estos alumnos que él ha diseñado? Es más, esta práctica puede generar una auténtica competencia entre empresas que, a la larga, puede beneficiar al alumno, que podrá decidir la carrera según la empresa en la que quiera trabajar luego. Siempre ciñéndose al ideario que exiga, claro, pero los que estudiamos Periodismo ya estamos más o menos concienciados de eso.
Por otra parte, en España uno de los principales inconvenientes es el coste del despido tan exagerado que tienen las empresas. Aunque pueda parecer contradictorio, cuando a una empresa le cuesta una fortuna indemnizar a un trabajador que no le satisface, sobre todo en tiempos de crisis, esa empresa se lo piensa dos y tres veces antes de contratar. No se trata de llegar al extremo de Estados Unidos, donde no hay nada escrito, te echan la misma tarde, te pagan lo debido y punto, sin dar explicaciones. Se trata de flexibilizar un poco el mercado, abaratar el despido para que haya menos miedo a contratar. Que sí, que te pueden echar más fácilmente, pero más fácilmente puedes encontrar otro puesto al día siguiente (o, al menos, en teoría, pero en teoría funciona hasta el comunismo).
Y si no, siempre nos quedará emigrar, que dicen que en el norte de Europa la situación laboral está mucho mejor. Habrá que apuntarse a un intensivo de neerlandés este verano.
The Resistance: la prueba de fuego
Aunque a estas alturas todo el mundo lo sabrá ya, Muse ha anunciado que el 14 de septiembre será el día del estreno mundial de su nuevo disco “The Resistance”, quinto de estudio y séptimo si contamos los dos recopilatorios en directo.
También se ha confirmado el título de una de las canciones que contendrá el álbum: United States of Eurasia… muy orwelliano. Tengo muchas esperanzas depositadas en este disco por dos razones: la primera, porque ayer compré la entrada para el concierto del 28 de noviembre en Madrid (40 €) y me fastidia la manía (llamémosla también “estrategia de marketing”) que han cogido algunos grupos de sacar las entradas a la venta mucho antes que el disco, con lo cual te arriesgas a que el disco sea flojo y malgastar el dinero, o a esperar hasta la fecha de salida, que las entradas se agoten y quedarte con la cara de tonto.
Segundo, porque el anterior Black Holes And Revelations no llegó a convencerme del todo. No voy a entrar en comparaciones absurdas entre el Origin Of Symmetry y éste, o en ver si uno es más experimental y el otro más comercial, porque no llevan a ningún sitio. Simplemente voy a decir que el Black Holes no me pareció un álbum redondo y que Muse puede ofrecer mucho más que 11 canciones más que aceptables. Aislado de los anteriores, que es como intento escuchar cada nuevo disco de un grupo, sí me parece bastante bueno (Take a Bow, Knights of Cydonia, Map of the Problematique, Starlight…), pero al lado de los anteriores no destaca especialmente. De hecho, desde 2006 he dejado un poco de lado al trío de Devon, quizá porque me choca que se hayan vuelto “de repente” unas súper estrellitas del rock, que muchas veces se preocupan más de llamar la atención con unos atuendos descaradamente horteras y llamativos y unos peinados modernos para atraer a la masa adolescente que en caer en la cuenta de que no se pueden quedar dormidos en la cima. Ahora no.
Queremos ver de nuevo estas travesuras al final de un concierto…
Orígenes y Milagros
Me encantan los MV (Music Videos) de cualquier serie en general. Y si están tan currados como estos, mejor. Lo que me fastidia es que, siendo oficiales como creo que son, podrían haber extraído imágenes del DVD, no de la televisión, que las moscas y los créditos cortan bastante el rollo.
Nota mental
- Terminar de ver Dexter y empezar con El Mentalista.
- Ver la cuarta temporada de Lost (otra vez) y la tercera de Six Feet Under.
- Comprar juegos retro para mis consolas de 16 y 32 bits.
- Ir al U2 360º Tour en Barcelona. Impresiones aquí.
- Ir a Depeche Mode en el Olímpico. Cancelado.
- Grabar una maqueta con The Translators.
- [hype]Participar en un proyecto muy prometedor del que no podré decir nada hasta, por lo menos, el mes que viene.[/hype] Aplazado por incompetencia en el sector audiovisual.
- Ir a la playa.
- Hacer una barbacoa en el jardín.
Las cosas que podré hacer una vez que termine los exámenes… Hasta entonces, el ritmo de actualización del blog bajará sensiblemente, no tanto por tiempo libre, sino por asuntos interesantes que tratar (que no tengo). Pero acepto gustoso mensajes de ánimo y tarjetas-regalo :)
The Mars Volta: Historia de un viaje
The Mars Volta (Mars: Marte.- Volta: un término acuñado por Federico Fellini para un “cambio de escena”) es un proyecto musical germinado gracias a la ilusión y las ganas de hacer algo “realmente nuevo” y que se saliese de los estándares musicales. Nació, como todos los fans sabrán, de los últimos coletazos de vida de At The Drive-In, aunque lo más parecido a TMV es un grupo llamado DeFacto que formaron paralelamente Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López, junto al teclista Isaiah Ikey Owens, el manipulador de sonido Jeremy Michael Ward y el guitarrista John Frusciante.
No fue hasta la incorporación de una bajista en sus filas, Eva Gardner, que DeFacto se convirtió en The Mars Volta, algo completamente nuevo y que satisfaría los deseos creativos más irreverentes de Cedric y Omar, cansados de los ritmos progresivos y los ambientes en los que se movían sus compañeros de At The Drive-In (según confesaron ambos, mientras que los demás miembros acudían a fiestas salvajes después de los conciertos, ellos iban a bailes de salsa, aunque habría que ver cuán inocentes eran estas quedadas). The Mars Volta se formó, en fin, a través del contacto con numerosos músicos internacionales de altísimo nivel pero poco reconocidos mundialmente:
Isaiah fue fichado por Cedric tras un concierto de hip-hop, Jon Theodore era un joven baterista que había estudiado el Voodoo drumming en Haití y que tocó con la banda desde sus inicios en 2001 hasta 2006, Juan Alderete de la Peña, proveniente de una familia con tradición musical (y especialmente cultivado en el jazz), se unió a la banda en 2004 tras una audición, al igual que Adrián Terrazas-González, experimentado músico mexicano de instrumentos de viento tales como el saxo tenor, la flauta andina o el clarinete.
La formación en sí, aunque haya alcanzado recientemente el número de 8 miembros sobre el escenario en las actuaciones, realmente es 50% Omar y 50% Cedric. Es decir, las canciones las componen entre los dos: Cedric se encarga de las letras y las melodías de voz, mientras que Omar escribe guitarras y, según tengo entendido, bajo y batería. Las composiciones pasan a ser interpretadas luego por The Mars Volta Group aunque, generalmente, cuando hablamos de TMV nos referimos al conjunto de los 8 músicos.
Etiquetar a TMV dentro de un estilo, aunque suene a tópico, es francamente difícil, e iría en contra de los ideales de los de El Paso. Así y todo, podemos aventurarnos a decir que se acerca a un rock decididamente experimental, progresivo, con influencias que van desde el jazz, la salsa y el dub. The Mars Volta son también muy dados a las canciones largas; así, si tuviésemos que establecer una media por tema, saldrían unos siete u ocho minutos aproximadamente. Esto, de entrada, supone una barrera musical importante para los iniciados, unida al singular tono de voz con el que canta Cedric (melismático y especialmente agudo, con múltiples voces al unísono), solos de guitarra indescifrables y letras crípticas, enigmáticas y, sinceramente, siniestras. Para empezar a degustar a este singular grupo, nada mejor que probar con su álbum debut: De-Loused In The Comatorium.
Como muchos de sus trabajos, se trata de un álbum conceptual, basado en la historia en parte ficticia de Cerpin Taxt, un hombre que trata de suicidarse abusando de la morfina, lo cual le conduce a un coma que le lleva a un mundo extrasensorial, agradable en comparación con el mundo real en el que vivimos. Son diez temas de duración asequible, con la resaca aún de At The Drive-In, por lo tanto, su esencia es básicamente rock que, sin llegar a ser progresivo, podría ser hard-rock. Pero es que hablar de rock para TMV es quedarse muy corto. Las melodías que logran, difíciles de escuchar al principio, acaban siendo una delicia. Consiguen ritmos únicos, riffs endiablados que acabarás tarareando inconscientemente. Sus siguientes trabajos (Frances The Mute y Amputechture) sí que ahondan mucho más en los escorzos y la inverosimilitud hasta un grado extremo, apabullante y casi cómico. El primero es una obra con una historia de fondo brutal de asesinatos y traiciones con aires de telenovela sudamericana y que, musicalmente, ofrece 77 minutos divididos en 5 temas (sin contar con la canción Frances the Mute, que no fue incluida en el CD por falta de espacio) que, a su vez, se desglosan en más partes, llegando a crear una de las grandes óperas rock del s. XXI, donde más se hacen notar las influencias latinas (L’Via L’Viaquez es como escuchar a Celia Cruz poseída por el diablo, con todos mis respetos hacia esta increíble mujer) y la entremezcla de idiomas (Cedric baila entre el inglés y el español). Y una de las grandes aportaciones que hacen que este disco sea sencillamente magnífico es la de Jon Theodore, que realiza un papel inconmensurable a la batería, con una versatilidad y un abanico de ritmos envidiables.
Amputechture, por su parte, aunque a primera vista sea un disco mucho más discreto que los anteriores, creo que da al grupo la identidad que andaba buscando desde hacía 4 años. Son “sólo” ocho canciones, sí, pero una de ellas (Tetragrammaton) dura 17 minutos. Es un abuso y derroche de las facultades compositivas de la banda pero, al mismo tiempo, contiene himnos declarados como Viscera Eyes (empleada en la banda sonora de la película El Búfalo de la Noche) y Day of the Baphomets. También aciertan con las baladas, dramáticas y contundentes, como Vermicide. Este disco pone fin a una etapa, una trilogía en la que no participará más Theodore (en parte por intereses profesionales, en parte por roces personales con Omar y compañía) y que dará la bienvenida a un nuevo conjunto, mucho más optimista y seguro de sí mismo, protagonizado por la inclusión del joven Thomas Pridgen a la batería.
The Bedlam In Goliath sale a la luz por fin en 2008 tras dos años de sesiones de grabación que arrastraban una especie de “maldición” (se quedaron sin batería, Cedric fue operado del pie por una lesión, desaparecieron pistas de audio misteriosamente, el estudio casero de Omar se inundó y el ingeniero de sonido sufrió un colapso nervioso). Parecía que no quería nacer, pero finalmente lo hizo: el resultado fue un disco decididamente más abierto y escuchable que los anteriores pero, a la vez, más progresivo y, aunque me duela decirlo, “metalero”. No se sabe si el hecho de cambiar de baterista fue causante de un giro en el estilo del grupo o sencillamente fue anecdótico, pero es innegable que Theodore y Pridgen representan dos formas muy diferentes de tocar: para mí, el primero es mucho más relajado, versátil y original, menos tenso, hasta el sonido de la caja se funde más con el resto de los instrumentos; el segundo es técnicamente superior pero es una pura máquina, todo músculo, sin sentimiento y el volumen de la caja es considerablemente mayor. Para mí no es fácil ser objetivo porque me dolió la marcha de Jon pero… lo reconozco, The Bedlam In Goliath es, en conjunto, un gran disco. Y, por fin, este mes sale a la venta Octahedron, una especie de secuela del Bedlam, con ocho canciones que se alejan aún más de lo que antaño fue TMV. Esta vez la duración del CD apenas llega a los 50 minutos, lo que se traduce en una media de 6′25 por pista. Tras un par de escuchas, se me hace bastante corto. Tiene algunos temas muy destacables, como la impresionante Since We’ve Been Wrong, quizá la mejor canción lenta que han escrito, o Teflon, e incluso Halo of Nembutals, pero poco más. Parece que sirve más como excusa para una nueva gira que como trabajo concienzudo.
Aparte, cabe destacar el álbum en directo Scabdates, el segundo LP oficial de la carrera del grupo, que contiene canciones del De-Loused y otras caras-B como la genial Concertina, el primer single que grabaron para su EP Tremulant, en 2001.
La casa: por los cimientos
Anoche tuve la fortuna de poder asistir al preestreno del cortometraje “La Mascarada”, que codirige mi amigo Manuel Broullón y que ha sido presentado hoy oficialmente en el ciclo de cortos 2009 de la Facultad de Comunicación (con una gran acogida, seguro).
A la salida, estuve hablando con él sobre lo acertado de escoger una trama sencilla, que no significa ni mucho menos que no haya supuesto esfuerzo construirla desde cero. Me refiero a irse a lo que puede resultar más cercano para un público inexperto (como somos la mayoría), para no agobiarlo ni aburrirlo con imágenes introspectivas y filosóficas ni, por supuesto, tratar de inventar la rueda, cuando ésta ya ha sido inventada por otros hace tiempo. Me llama la atención que la gente tenga la oportunidad de contar una historia que no puede exceder de los 10 minutos y, en vez de tirar de acción, comience a divagar en busca del significado de la vida, con usos de cámara que no vienen en el manual, sino que se hacen “por innovar”, con aires de alternativismo y, por qué no decirlo, algo de chulería.
Quizá sea porque hoy en día las facilidades para acceder a una cámara, un micro o un estudio de grabación son infinitamente superiores a las de hace 50 años, la gente se olvida de la base teórica y lucha por salirse de la norma, aunque el resultado, técnicamente hablando, acabe siendo deficiente. Estoy seguro de que los grandes genios del cine o la fotografía del s. XX comenzaron pringando en base a “lo que venía en el libro”, a lo que se enseñaba en la escuela. No se puede innovar sin antes conocer las bases. Si no, corres el riesgo de caer en la pedantería. Y con esto no digo, ni mucho menos, que uno no arriesgue. Simplemente me ciño a que la sencillez es un arte, que más vale un trabajo correctamente hecho que uno que, por desconocimiento, se vaya por las ramas y termine en un trabajo excesivamente filosófico, con imágenes oníricas y altamente soporífero. Y no, no me vale la excusa de que el director es un incomprendido.
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Presentación oficial de PSP GO!, con 16 Gb de memoria y un precio de 249 dólares / euros (me hace tanta gracia esta conversión rápida) (salida: 1 de octubre de 2009).


