Reflexiones sobre la piratería
A raíz de un reportaje de Gabriela Cañas en El País Digital titulado “¿Se acaba el chollo de las descargas gratis?“, he pensado en exponer y, de paso, ordenar algunos de mis pensamientos a propósito de las descargas de contenidos culturales a través de Internet, sin mayor intención que presentarlas para quien pueda interesarles, nada de sentar cátedra sobre el asunto, que bastante miga tiene ya.
- El año pasado Mike Morhaine, presidente y co-fundador de Blizzard Entertainment, una de las más importantes y prestigiosas desarrolladoras de videojuegos, declaró lo siguiente a propósito de la creciente polémica sobre la piratería en el sector: “La piratería debe combatirse con buenos contenidos”. Desde entonces, lo vi claro. Para mí, este señor tiene toda la razón del mundo. Blizzard es una empresa que existe desde 1994 y que se ha mantenido como una de las más reconocidas y serias del mercado con apenas tres o cuatro franquicias. Nada más. Su sello es la profesionalidad y la excelencia. De hecho, nunca sacan al mercado un producto hasta que esté completamente acabado (algo que se podrían aplicar muchísimas empresas que lanzan juegos con miles de ‘bugs’ para luego sacar una docena de actualizaciones). Es más, me atrevería a decir que el PC no ha muerto todavía gracias a World of Warcraft y pocos juegos más (Los Sims, por ejemplo).
- La crisis discográfica: ¿O crisis musical? ¿O son sinónimos? U2 arrolló a cualquier otro grupo o solista español durante los primeros días de puesta en venta de No Line On The Horizon con 80.000 discos vendidos (Disco de Platino, algo que un grupo de pop nacional puede estar persiguiendo durante meses, U2 lo consigue en varios días). En el año 2000, el recopilatorio de The Beatles titulado One vendió 30.000.000 de discos, siendo uno de los álbumes más vendidos de la historia. He puesto dos ejemplos de súper bandas comerciales, pero ahí va otro:
Radiohead puso a la venta su último disco In Rainbows directamente a través de Internet, permitiendo decidir al usuario la cantidad que creía conveniente pagar al grupo por los ficheros en mp3. Con esta estrategia de mercado, el grupo asegura haber ingresado unos 10 millones de dólares. - Un aspecto que creo imprescindible y en el que poca gente cae es que el Compact Disc no tiene valor por sí mismo. Durante los 90 acabó por llegar la crisis del vinilo que ya se veía venir desde hacía tiempo, pero no porque el vinilo perdiese valor para el comprador, sino porque se introdujo un intruso que le hizo la competencia directa tanto en comodidad, opciones de reproducción, diseño y, en teoría, calidad de sonido. Sin embargo, todos sabemos que el disco de vinilo tradicional está viviendo una nueva época dorada (bastante más discreta que la primera, pero bueno), porque hay ciertos sectores de la sociedad que prefieren tener una colección de álbumes de este material, que tienen un valor real, antes que una montaña de CDs que le cuestan al fabricante 10 céntimos y luego lo venden por 12, 15 ó 20 euros. De hecho, Radiohead vendió 25.800 copias de In Rainbows en vinilo el año pasado (una de las cuales tengo yo), seguido de otros grupos como Guns N’ Roses o Pink Floyd.
- Hay una máxima en la vida y es que nada dura eternamente. Las exigencias del mercado varían constantemente y comprendo que las discográficas no quieran deshacerse de su gallina de los huevos de oro, pero ha llegado el momento de dejar de tomar por tonto al comprador y rendirse a la evidencia: uno no va a pagar por un material de poca calidad que puede adquirirse gratuitamente por otros medios. ¡Ojo!: de poca calidad. A mí me dan a elegir entre comprar un disco de Van Morrison por 6 euros y descargármelo de Internet y no lo dudo ni un segundo: lo compro. 6 euros, 8, incluso 10, pero no más santo Tomás.
- Hay que tener en cuenta que la cultura no es un bien de primera necesidad. Si los Gobiernos hacen todo lo posible por eliminar de raíz un “problema” (redes p2p) que ellos mismos han permitido durante años, estoy seguro de que la gente no va a volver a pagar 20 euros por un disco o 18 por un DVD. Nos han vuelto demasiado cómodos, se siente. Que no tengan la menor duda en que preferiremos quedarnos sin escuchar música o ver cine antes que volver a pagar una pasta gansa (si es un precio razonable sí, yo el primero). Es decir, no creo que la solución consista en dar marcha atrás, sino en encontrar nuevas vías y un futuro en el que Internet y los contenidos culturales puedan convivir, a la vez que se reduce el precio y se ofrecen contenidos de calidad.
- Igual ocurre con las salas de cine. No se puede tratar de motivar a la gente a pagar 6 euros por una entrada ofreciendo al mismo tiempo equipos Home Cinema a bajo precio. Y reproductores multimedia que leen Divx. La gente prefiere descargarse la última de Indiana Jones y verla cómodamente en el sofá de su casa, sin tener que coger el coche, aparcar, hacer colas, aguantar a los niñatos en la sala…, para un tostón de hora y media. ¿Por qué no se utilizan las nuevas tecnologías para darle matarile a las salas de cine -por mucho que nos duela, a mí el primero que voy una o dos veces al mes, aunque sea para ver infamias como La Lista- y se implantan servicios de compra on-line de estrenos de cartelera directamente desde el televisor? Unir el mítico videoclub, las descargas digitales y el servicio de compra de estrenos de cine que usa el Satélite Digital pero de manera definitiva y universalizada. Quizá el futuro sea finiquitar el soporte físico y aún no queremos asumirlo.
- Por lo que no paso es que el problema del cine español -y de la cultura nacional en general- sean las descargas ilegales. Si me pusiese a comparar contenidos en cine, música y series de televisión entre Estados Unidos y España tendría que crear otro post y no tengo ganas. Pero me hacen gracia expresiones como “fuga de cerebros” o “cine como arte, no como industria”. Jeje.
En materia de videojuegos, la situación ya es de risa. Juegos nuevos (en nuestro país) a 50, 60 y 70 euros por norma. Defender que 70 euros por un Fallout 3 es justo es sencillamente demencial, pero todavía tiene un pase si lo comparamos con esto: Broken Sword – La Leyenda de los Templarios a 59.95 €. Sí, señores. Una adaptación de un juego de 1996, que en PC cuesta de primera mano unos 6 euros, por el que te clavan tranquilamente 60 pavos. Pero de buen rollo, oiga. Claro, después el españolito de turno con su sueldo de mileurista tira de importación (perfectamente legal) y de segunda mano (ídem) en el Cash Converters de la esquina, y a la mañana siguiente lee que se están tomando medidas para controlar la venta de segunda mano, porque es la causante de que el Imagina Ser… de turno tenga pérdidas insostenibles. Manda huevos.- David Bravo, abogado de 31 años especializado en propiedad intelectual y derecho informático, afirma lo siguiente: “El problema es que la industria es muy lenta. Tiene que darse cuenta de que esto es imparable y que su modelo de negocio debe cambiar”. Y continúa El País: “¿Hacia dónde? Hacia modelos que están funcionando bien y ganan dinero, como Google o iTunes, declaran algunos”. Estoy completamente de acuerdo. Youtube permite reproducir imágenes con copyright (aunque muy de vez en cuando se retiran algunas) porque, imagino, compensará a las multinacionales gracias a los millonarios ingresos por publicidad que percibe diariamente.
- Se trata, en definitiva, de democratizar la cultura, que no es lo mismo que regalarla. No defiendo ni creo que la piratería deba permitirse, porque la música o el cine son servicios por los que hay que pagar. Escudarse en los precios abusivos es sólo una manera de evitar reconocer el delito, es sólo la razón por la que muchos ejercen la piratería, pero en ningún caso es la justificación. Pero creo que hemos llegado a un punto en el que no pueden mantenerse las mismas pautas de distribución de estos productos culturales (porque creo que el problema está ahí, en la distribución, no en la producción). Es por culpa de la distribución por la que te cobran 24 euros por un DVD de estreno. Si cambiamos la forma de mercado, encontraremos una solución al problema.
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Muy buena entrada!!!
Cada vez soy más partidario de la auto gestión. Creo que la música debe avanzar hacia ella y hacer una gran limpieza de intermediarios, que son los que tradicionalmente se lo llevan tostado sin aportar gran cosa. Como el dueño de Naranjas Lola, un caso real de un agricultor que se iba a la ruina por las mordidas inmisericordes de distribuidores e intermediarios, y empezó a vender sus naranjas por internet y entregar a domicilio “directamente del árbol”!!!!! Pues al tío le ha ido que te cagas y ahora vende al Ferrán Adriá y hasta a la casa real!!! La conclusión, más que nunca es que “EL CAMPO ES PARA QUIEN LO TRABAJA”!!!!!!
Por mí que la industria discográfica se hunda y se reconfigure a partir de las partes imprescindibles, quitando todo lo que le sobra, que es casi todo. Un poco como la burbuja inmobiliaria de aquí.
Con encender la radio desde hace 30 años hasta hoy, uno se da cuenta de que la verdadera crisis de la música es de calidad!!!
Estoy de acuerdo en todo lo que has dicho, pero discrepo en lo último. No creo que haya crisis en la calidad de la música, sino en la música que se comercializa y la que suena en los medios de comunicación. Hay montón de grupos desconocidos buenísimos, pero no tienen un estilo “que venda”. De hecho, me atrevería a decir que hoy hay mucha más diversidad de grupos y, en general, más talento. Aunque, evidentemente, los históricos de la música son de los 80 para atrás, pero por cuestión de generaciones.
Tienes razón, hoy estamos infinitamente mejor que en la época de la movida madrileña!!!xdxd La oferta es mucho más variada y hay más libertad para que cada cuál pueda llegar a su público. En realidad no comparo una época con otra; para mí que estamos en crisis desde el barroco español, hace unos 300 años!!! xdxdxd
Creo que hay talento y gente con ideas fantásticas, pero también que existe poca disciplina para desarrollarlas, poca cultura del trabajo y aún menos hábito de autocrítica. Lo veo como pedagogo y lo oigo como músico; la gente asocia la idea de música a la diversión en exclusiva y ni los estudiantes estudian, ni los músicos hechos y derechos rematan la faena conforme a natura. Está arraigado en la sociedad y en la nuestra, epicúrea como es de suyo, más aún.
Afortunadamente hay excepciones!!!!
Totalmente de acuerdo. Por ejemplo, no comprendo cómo en mi facultad, que es de comunicación se supone, en la carrera de Audiovisuales hay como mínimo dos asignaturas de historia del cine pero no hay ni una de historia de la música, que es mucho más antigua, rica y compleja diría yo. En los colegios hablar de la asignatura de música es hablar de tiempo libre o tiempo para hacer los deberes (o tocar la infame flauta…). Y coincido plenamente en que la gente ve la música como puro entretenimiento, nada de responsabilidades. Nada más tienes que irte a unos locales de ensayo y ves que los miembros de un grupo dedican sus horas a: echarse una litrona, fumarse unos porros, tocar cuatro acordes, ir a comprar más cervezas.
Jajaja, lo describes tal cual!!!!
(ahora….., que no te oigan los flautistas!!!xdxdxdxdxd)